AMIGOS DE LO BREVE

jueves, 26 de agosto de 2010

DULCE ESCLAVITUD

Por fin se retiró. Ahora podría realizar su más caro anhelo: tener una modesta y limpia casita en la ladera del campo, rodeada por un bello jardín e inmensos árboles que le dieran sombra. Tendría, a su vez, un gato enigmático y dormilón, y una súper biblioteca llena de libros de microrrelatos. Allí, en esa casita daría libre rienda a su egoísmo, sería libre como nunca antes. Atrás quedaría la esclavitud del amor y de la ternura, y ya sólo le importaría su libertad. Así se hizo.
Cierto día se levantó desolado extrañando un simple “gracias” y deseó ser de nuevo esclavo de la ternura, aunque nadie se lo agradeciera.

5 comentarios:

  1. Hay que tener cuidado con lo que se desea... luego mira, sorpresa.

    Un saludo indio

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  2. Tomo nota, no vaya a ser que me suceda.

    Saludos!

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  3. Ja-ja-ja espero que no, nada importa sin el corazón.;)

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  4. No servimos para vivir en soledad...

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