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EL AVE QUE MÁS ABUNDA

Esa tarde del viernes Simón no encontraba nada que hacer, se sentía aburrido y aletargado. Mientras su mujer se entretenía desollando unos pescados, él daba vueltas por la casa con su tazón de vino en mano. De súbito se escuchó una algarabía procedente de la calle. Curioso, Simón se asomó por la ventana y vio que una multitud  vociferante y estruendosa se acercaba.
―Simón, deja de estar curioseando y ven ayúdame con los pescados ― le dijo su mujer, airada.
Pero, Simón, más curioso que el gato, deseó saber qué era lo que ocurría, y lanzándose por la ventana corrió hasta donde estaban las personas. Una babel de voces se escuchaba profiriendo palabras obscenas y gritando. Entre una hilera de centuriones, Simón podía entrever a un hombre muy joven que cargaba un madero en su hombro, mientras recibía latigazos para que avanzara. Aumentando su curiosidad, y pensando que al fin algo divertido sucedía, se fue acercando a empujones, más y más. Cuando pudo llegar, vio a un joven que cargaba un pesado madero, pero estaba tan cansado que cayó al suelo. Uno de los centuriones, al ver que Simón se acercaba, lo agarró de repente por los hombros y le dijo:
―¡Oye, tú, toma el madero y cárgalo ahora!
Y esta es la breve historia del que supuestamente ayudó a Jesús el nazareno, a cargar la cruz. Fue nada más ni nada menos que un “averiguao”, como dicen en mi barrio; el ave que mas abunda en las calles de mi país.

Comentarios

  1. ¡Bien por este "averiguao"!

    Felicitaciones por este relato, un abrazo Héctor

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  2. Y así fue la historia......
    Muy ingeniosa la forma de relatarla, el título y la imágen perfectos...!!! jaja
    Esas aves abundan en todos lados...
    La pocisión y la mirada de la que pusiste es realmente justa...!!
    Un beso

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  3. Hola, reina. El tema de la historia es rico para micros. Estoy concentrandome más en las imágenes.../Un beso de rey

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