¡Ay!, qué será de mi cuando ya no tenga huesos ni palabras... Me desperté, y al querer estirarme para aflojar las coyunturas, no pude hacerlo. Traté con esfuerzo de desplegar mis brazos hacia los lados, mientras intentaba abrir la boca, pero no pude moverme ni un centímetro. Me sentí como un charco sobre la cama, con los ojos bailándome en las cuencas, y la piel, puro pellejo. De pronto una risa hueca me sorprendió, y veo, lo que parecía ser mi esqueleto apoyado en la pared; y éste, de manera cínica me dijo: —Sin mí no puedes hacer nada, ¿verdad querido? —¿Pero qué haces ahí?, pedazo de huesos —le dije. Le ordené que volviera, pero el muy condenado se negaba. —Hoy es tu día libre y yo me encargaré del quehacer de la casa —me dijo con ternura. —¡Ah, sí!, ¿y cómo te las arreglarás sin mi cerebro, pedazo de fósil? —Yo también tengo mis sesos, mijito, por si no lo sabías, es una copia virtual del tuyo. Respiré su soberbia. No me quedó otro remedio que aceptar su individual...
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Bostezos inoportunos si los hay caramba! la última novela rosa es risueñamente triste: algo muy difícil de lograr.
ResponderEliminarMuy bueno Héctor!
Un abrazo
Empecé pensando que eres un romántico y acabé diciendo "¿esto no me ha pasado a mí?" ;)
ResponderEliminarPero, en serio, qué ganas tengo de que los amantes hablen claro y se digan todito por fin!!!!!
Abrazos
Seguro que los dos se aman, solo que los hombres lo dan por hecho y las mujeres adoramos que nos lo digan siempre, por cierto...qué dificil debe ser maquillarse los ojos cuadrados :S
ResponderEliminarPS. Me encantó imaginar el cielo derritiéndose en gotas azules :)
Patricia, Pilar, Maria Luisa:Gracias, chicas, por la visita. Abracitos.
ResponderEliminarCuriosamente tuve una lectura diferente.
ResponderEliminarÉl bostezó porque ella le resulta aburrida.
Yo creo que ese bostezo no es más que un escudo protector. Hay quien cree que si deja entrever sus sentimientos, será más vulnerable, y prefiere declinar la capacidad de amar porque teme sufrir. Un abrazo, Héctor.
ResponderEliminar¿Se acabó el romanticismo?, o la señorita debería haber sido un poco más tolerante y sencillamente repetir su confesión, después de todo hay acciones corporales involuntarias e irreprimibles. Abrazo
ResponderEliminarNo pudo repetir su confesión, pues el mundo se acababa (el cielo se derretía)y , se derretía...no les dio tiempo suficiente...huum, aunque debería trabajar eso un poquito más...Abrazo, Julio
ResponderEliminares por eso que yo no le confieso mi amor!
ResponderEliminarjajajaja
muy buen micro Rivero
abrazos
yo también pensé que bostezaba de aburrimiento!!! y para no contestar es mejor es hacer que no has escuchado nada
ResponderEliminarSaludillos muy poco románticos