AMIGOS DE LO BREVE

miércoles, 4 de agosto de 2010

NÉMESIS


Érase una vez un hombre que maldecía a la fuerza de la gravedad cada vez que algo se le caía de las manos, ya sea el cepillo de dientes cuando se cepillaba o el martillo cuando trataba de arreglar algo en su casa. Maldecía tanto y tanto que una mañana amaneció flotando sobre su cama y se enfermó de grave-edad.

3 comentarios:

  1. ¡JAJAJAJAJAJA!!! ¡Muy bueno! :]
    (yo ya entré a la grave...edad)
    ¡mUCHos salUCHos de UCH! :]

    ResponderEliminar
  2. Eso es asi, tocayo ; de esa edad no nos salva ni el médico chino!

    ResponderEliminar
  3. Así conocíamos uno que iba a un café que le apodábamos "el angustias", hay quienes nacen con vocación de amargado.

    ResponderEliminar