lunes, 12 de julio de 2010

ÁRBOL QUE NACE DOBLADO...



En la ciudad de Cayey había un vagabundo que merodeaba por la plaza. Un día un señor muy rico pasaba por allí, y al verlo, apostó con otro que sacaría a aquel hombre del abandono si le enseñaba a creer en sí mismo. Santo y hecho, comenzó a hablarle al mendigo. Le dijo que en la ciudad de Ponce existía un famoso museo y lo llevaría a visitarlo si tan solo se bañaba y se cambiara de ropa.
Asombrado y contento, el vagabundo se bañó, se vistió con un elegante traje que el rico le proveyera, y se montó en la limosina muy ilusionado.
Cuando llegaron a las puertas del museo el pobre hombre tropezó con dos individuos que cargaban un espejo, y al ver su imagen reflejada en el cristal, dijo:
─¡Y para ver esta porquería he venido aquí!

2 comentarios:

  1. Muchas eces es nuestra propia imagen lo que aborrecemos y no el resto del mundo....

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  2. Me estoy riendo mucho con tus cuentos, son buenos, tienen un buen fondo con moraleja y todo.
    Es difícil cuando nos vemos..., es cierto, lo que señala reina.

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