AMIGOS DE LO BREVE

sábado, 21 de agosto de 2010

BUEN APETITO

En la cárcel se quejó de hambre. Para su asombro, atendieron su queja y le sirvieron la tan deseada comida. Todo resultó bien, excepto que lo obligaron a comerse la rata viva.

INSOMNIO

El microrrelatista recorría la villa con sus cien micro-ovejas. A mitad de noche, donde hubiese una luz encendida, se paraba para ver si la persona que no podía dormir, le rentaba algunas cuantas.