jueves, 14 de octubre de 2010

HELICÓN


Ay, hijita de mi vida y corazón, subí la cuesta apoyado en mi bastón para buscar el correo. Con esfuerzo recogí unas basuras que irresponsables arrojaron a la orilla del camino. Hablé con los árboles y con el horizonte. Silencio. Le puse el dedo pulgar a la media luna en el azul para que pareciera mi uña, como lo hacia contigo cuando eras pequeñita. Al abrir el buzón encontré tus ecos… te amo hijita, donde quiera que estés…



8 comentarios:

  1. Es triste no tener cerca a quien se perdió. Bella forma de transmitirlo. Precioso lo de la uña y la luna.
    Un abrazo.

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  2. Hola, Torcuato. Me da alegría que hayas entendido el mensaje. Un abrazo.

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  3. Pura poesía, Héctor. Hermosas imágenes con las que trasmites y anticipas la vaciedad del buzón: las basuras, el silencio... Y lo de la uña y la luna, como dice Torcuato, genial. De lo mejor que te he leído. Enhorabuena.
    Saludos.

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  4. me gustó mucho lo de los ecos y el buzón. Realmente destacable.

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  5. Extraña caja de sorpresas es la vida...me caigo para atrás de la sorpresa...Es un texto real y vivido, una contestación llena de sinceridad a una persona amiga, y decidí poenerlo en los blogs para desahogarme más...Torcuato, Alberto y Daniel( ¡!) gracias por compartir

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  6. Muy buen micro Héctor.Dos frases finales para enmarcar.
    Enhorabuena.

    Un saludo indio

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  7. Me gustó. Hermosísima la imagen de la luna como uña.
    Un abrazo,
    PABLO GONZ

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  8. Agradable sorpresa, Gonz, usted por aquí, ¡muchas gracias!Un abrazo

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