AMIGOS DE LO BREVE

domingo, 29 de agosto de 2010

ARTE DE VIVIR Y EL TRABAJO DE NO DESILUSIONARSE

Me creía alguien realmente muy importante y único; todos me respetaban cuando me veían, hasta que un día gris, en una lavandería,  una señora me confundió con su ropa de lavar y me quitó la sábana. Me llamaban fantasma, ahora simplemente soy el negrito Carmelo.


*Relato que se presenta para la reunión sobre fantasmas de Diario de Anónima Mente

sábado, 28 de agosto de 2010

MUNDO AL REVÉS

En aquel mundo de homosexuales una pareja heterosexual vivía dentro de un closet.

jueves, 26 de agosto de 2010

ANTESALA A UNA APUESTA

Los boletos los encontró al lado de la puerta, en el piso, casi debajo de la alfombra: invitación para la gallera El Combate. No tenía remitente. Llamó a un taxi que lo llevó al lugar. Entró, y mientras caminaba, el corredor se le hacía largo e inmenso. Se sintió minúsculo, las paredes crecieron frente a él de una manera vertiginosa. Avanzaba, cuando al final visualizó una luz algo opaca y en medio de ella a dos sombras que se peleaban; eran dos hombres de aspecto muy primitivo, desnudos y ensangrentados. Aterrorizado ante tan dantesca visión, comenzó a escuchar murmullos y aletazos, y algo así como el chocar de picos. Despacio, levantó la vista hacia los banquillos. La algarabía se multiplicaba y un aletear de plumas y crestas paradas se dibujaban ante él. El horror aumentó y sintió la sangre congelársele en la venas cuando un gigantesco ojo circular y amarillo lo miraba lleno de glotonería y deseo. Se sintió como una cucaracha pegada al piso a punto de ser devorada, y aquellos ojos redondos no pestañeaban ni un instante. Quiso correr, pero se desmayó. No se acordaba de nada más, excepto que yacía en el suelo; su compadre le sacudía y trataba de despertarlo echándole agua fría en la cara. Al fin, tras de recuperar el conocimiento y sin chistar, se levantó apresurado, arrojó los boletos al piso y salió de allí como alma que llevaba el diablo, y sin voltearse. Desde entonces juró que jamás apostaría a los gallos.

MÁSCARA

Si apenas existimos y no vivimos lo que somos, no nos queda más remedio que soñar, columpiarnos en la fantasía y preparar los ojos para el golpe de un nuevo día que siempre parece el mismo y eterno en un circulo sin fin. Y ponernos la máscara.
Para volver a comenzar atados a la esperanza, escondernos dentro de un vaso de vino, en un buen libro, en una nube al pasar o quien sabe en que…
Por eso no tengo listas de cosas que quiero hacer o tener antes de partir, ¿para qué?
Las tendré allá, de donde vine y volveré, sin máscara.
Si un día de vida tan solo me quedara, pues como siempre he vivido así lo viviré; pero me entregaría más desesperadamente al amor...Soy como un poema de Neruda recitado por ti en una noche muy oscura…por favor no calles...

DULCE ESCLAVITUD

Por fin se retiró. Ahora podría realizar su más caro anhelo: tener una modesta y limpia casita en la ladera del campo, rodeada por un bello jardín e inmensos árboles que le dieran sombra. Tendría, a su vez, un gato enigmático y dormilón, y una súper biblioteca llena de libros de microrrelatos. Allí, en esa casita daría libre rienda a su egoísmo, sería libre como nunca antes. Atrás quedaría la esclavitud del amor y de la ternura, y ya sólo le importaría su libertad. Así se hizo.
Cierto día se levantó desolado extrañando un simple “gracias” y deseó ser de nuevo esclavo de la ternura, aunque nadie se lo agradeciera.

miércoles, 25 de agosto de 2010

DAIMÓNICO

Salió de su casa, y al doblar la esquina, se sintió perdido. Caminó por los lugares más inhóspitos y extraños; recorrió el mundo; fue pirata, poeta, esclavo y señor.

Oscurecía, cuando al llegar a un recodo divisó una casa con una ventana iluminada. Cansado y agobiado se dirigió hacia ella. Nervioso, tocó el timbre. Lo recibió su mamá con vaso de leche tibia y unas cuantas galletitas. En ese momento cerró el libro.

ASALTO

Caminaba muy contento cuando al doblar la esquina lo asaltó una duda; se detuvo por un instante, caviló y luego prosiguió su camino. Fue cuando llegó a su casa que extrañó la certeza.

LA AREPA MILAGROSA, MALA RELIGIÓN PARTE 2

Para el cumpleaños de Suncha, Agapito le preparaba unas arepas. Cuando las cocinaba, una de ellas se le quemó. La cogió para echarla a la basura, pero vio con asombro que tenía dibujada lo que parecía ser el rostro de Cristo. Eufórico, la puso aparte para adorarla en un altar y pedirle un milagro, pero Suncha se la quitó, alegando que ese era su regalo y quería fotografiarla para ponerla en el Internet, y tal vez  un fanático religioso millonario se la comprara. Discutieron y forcejaron hasta que la arepa cayó al piso; donde estaba Fido, el perrito, que en un santiamén la olfateó y se la tragó.

TRANSPERSONAL

“No creo en Dios”, dijo el Ego al Yo Interior, y dejándolo abandonado, prosiguió su camino. Luego se detuvo, miró hacia atrás y pudo ver como su sombra se deslizaba hasta llegar al horizonte de su conciencia. Corrió tras ella, pero fue en vano: el sol del amor, que se escondía detrás de la colina, se la tragó. Blanco y negro.
Al caer la noche, el Ego quiso recuperar su sombra, y al son de ruidos, pompas y platillos, lanzó al cielo de su alma un cohete de fuegos artificiales hecho de pensamientos y razones, que poco a poco se fueron desvaneciendo dejando al desnudo la majestuosidad perenne e infinita de las estrellas. Sonido y silencio.
Era tan fría la noche que el Ego se cubrió de indiferencia. Un abrazo de lucha con la muerte. Noche oscura del alma. Luz y oscuridad.
Al llegar el día, por la mañana, al ver los primeros rayos del sol entrando por la ventana del conocimiento, el  Ego salió entusiasmado en busca de su sombra. Una vez afuera, miró para el cielo y quedó maravillado al ver dos arco iris de nueve colores que se entrelazaban y danzaban a su alrededor. Eran las virtudes de la vida: Serenidad, Humildad, Veracidad, Ecuanimidad, Desapego, Fe, Templanza, Inocencia y Diligencia. Muerte y vida no se conciben sin la otra. El bien y el mal no se conciben sin el otro. Su Yo retornó. El Ego se quedó en silencio y Dios se sintonizó con  él.

martes, 24 de agosto de 2010

EN EL AVIÓN

Es su primer vuelo y se siente emocionadísimo. Mira curioso por la ventanilla y la gente de allá abajo le parecen  hormiguitas. De hecho, son hormigas: el avión todavía no ha desplazado vuelo, le informa la risueña aeromoza.

PITIRRE

Cuento corto de tema social -boricua basado en un cuento del escritor José Luis González, Una caja de plomo que no se podía abrir.

Dos reclutadores del ejército, sonrientes y muy amables, entran a un salón de clases de la escuela superior donde estudia Ramoncito. Visten el uniforme militar y sus zapatos relucen por el brillo. Han llegado para dar una charla y orientar a los jóvenes sobre los beneficios y ventajas de ingresar al ejército de los Estado Unidos.

Mientras uno de ellos comienza a hablar el otro va repartiendo literatura y regala bolígrafos a los estudiantes. Ramoncito, sentado en la última silla cerca de la ventana se hace el distraído y mira hacia fuera. Un pitirre se ha parado en un árbol cercano y comienza a piar. Por la mente de Ramoncito pasan muchos recuerdos…

Quisiera ser como ese pitirre, libre y sin edad. Hoy cumplo dieciocho años y me vienen con esa vaina. Ya soy mayor según los cánones sociales. Ya puedo votar, comprarme una cerveza y hasta adquirir una licencia para matar. ¿Qué rayos buscarán estos cabrones aquí?, por mi parte, ni caso les hago. Le prometí a mi madre que por nada del mundo sería soldado ni mucho menos carne de cañón. No madre, no lo haré, cumpliré tu petición. Yo tenía cinco años, me faltaba un mes para los seis  y vivíamos en un ranchito; éramos muy pobres, los recuerdos que tengo de mi papá son muy pocos más tengo muy presente lo sucedido como si lo estuviera viendo en este momento. Aún vive en mi memoria aquel día cuando ella me dijo: “Hijito, tú no serás soldado, ni mucho menos, de ejércitos ajenos.” Eso fue doce años atrás, cuando a la abuela le llegó una carta redactada en inglés y leída por el vecino, que decía que los restos de mi padre habían aparecido. Tan pronto lo supo, mi abuela comenzó a gritar angustiada. Aquel día todo el vecindario, hombres y mujeres, se volcaron en nuestro ranchito para consolar a abuela Rosa. Mamá y las otras mujeres la acostaron temprano porque ella se había atontado de tanto mirar el retrato de mi padre con su uniforme militar acompañado de un águila calva con ojos de buitre. Yo entré a la habitación e inocentemente le pregunté dónde estaba papito. Los hombres al escucharme salieron al patio cabizbajos y sin hablar…

El pitirre levanta vuelo.

lunes, 23 de agosto de 2010

EL PLANETA DE LAS NUEVE LUNAS

Un extraño virus atacó a la humanidad y como resultado todas las mujeres embarazadas daban a luz solamente niñas. Mientras los científicos trataban de lograr un esperma sintético usando células madres embrionarias, con el paso del tiempo los hombres fueron disminuyendo. Cuando el planeta entero quedó a disposición de las féminas, y pasó a llamarse el planeta de las nueve lunas, las mujeres desarrollaron ojazos de infarto, labios carnosos, clítoris enormes, melenas estupendas, cuerpos atléticos y bronceados. Sin los hombres, disminuyó la contaminación y como consecuencia se acabaron las guerras, pero también la música y el cine. Todo eso perdió sentido. Nada por que rezar. Cero cosméticos. No había canciones de amor. Entre ellas aumentaron los besos franceses y el sexo oral; se conjuró una fantasía misantrópica, un mundo más pacífico y más lascivo que en ningún otro momento en la historia. Fue entonces cuando las mujeres se fijaron con mucha atención en los chimpancés machos...

domingo, 22 de agosto de 2010

CONCURSO DE BELLEZA


Luego de ser eliminada del concurso de belleza, la jirafa se marchó con la frente bien en alto y sin tortículitis alguna.

PRINCIPIOS RELIGIOSOS



En una sala de hospital, la niña enferma vio pasar a una señora religiosa. 
―Señora ore por mí, por favor  ―le suplicó.
―Soy socia de Los últimos tiempos y no está en mis principios orar de ese modo ―ripostó la señora, y le dio una charla bíblica a la niña. 
El Señor, que pasaba por allí disfrazado de conserje, oyó la conversación, se acercó y sonriendo dijo:
―Yo oraré por las dos.

ESPERANDO LA LLEGADA

Penélope, con su bolsita de piel marrón, esperaba sentadita en aquel banco mientras tejía unos zapatitos de bebé. Un día pasó un hombre, se detuvo y le dijo: “Hola, soy yo.” Ella no pestañeó, sacó de su bolsa una pistolita y le disparó en el acto.

INCÓGNITA

Desde que le hice el cuento sobre el hombrecito alado que entró por mi ventana y se mofó de mí, sigo sin entender el más grande de los misterios: que me haya creído.

sábado, 21 de agosto de 2010

BUEN APETITO

En la cárcel se quejó de hambre. Para su asombro, atendieron su queja y le sirvieron la tan deseada comida. Todo resultó bien, excepto que lo obligaron a comerse la rata viva.

INSOMNIO

El microrrelatista recorría la villa con sus cien micro-ovejas. A mitad de noche, donde hubiese una luz encendida, se paraba para ver si la persona que no podía dormir, le rentaba algunas cuantas.

viernes, 20 de agosto de 2010

MÁS VALE NO DECIR NADA

Pasó entonces a declarar el único testigo de los hechos: un chimpancé llamado FK, que había sido instruido por un científico para que entendiera el idioma de los sordos.
Una vez sentado el mono, un especialista en el lenguaje le preguntó con señas si él había visto al señor Fulano de tal dispararle a quema ropa a Mengano de tal.
El chimpancé se mantuvo quieto y mudo por un momento. Luego estiró sus brazos, los puso en cruz y comenzó a moverlos de abajo hacia arriba. Se detuvo, miró al juez, le enseñó los dientes, y con sus manos se cubrió las orejas, después los ojos y por último la boca. Acto seguido, se levantó y se marchó.
Intrigados, los magistrados le preguntaron al especialista qué quiso decir el mono. Éste les dijo: “El mal conoce el bien, pero el bien no conoce el mal.”