AMIGOS DE LO BREVE

sábado, 24 de julio de 2010

TODO LO QUE SUBE…


Hacía lo que le gustaba, hasta que la fortuna lo tocó con el dedo una mañana gris y se convirtió como por ensalmo en un prestigioso escritor de minificciones. Subió al escenario, y sintió las miradas del público sobre él. No eran ojeadas normales; eran ojos mirones que le hacían sentir mejor que cualquiera de este mundo, aunque no lo fuera ni de lejos. No tardaron en llegar las envidias con sus máscaras verdes; los fanáticos con sus obsesiones de imitarlo; los falsos aduladores y críticos; los paparazis; la gente interesada, y lo peor, su propio ego, que de repente le dio un botellazo. Cayó de bruces entre la multitud que lo insultaba, y entre escupitajos se marchó para su casa a escribir este triste microrrelato.

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